En 1926, Hans Wilsdorf presenta el Oyster, ampliamente considerado como el primer reloj de pulsera hermético del mundo; en 1931, le añade el rotor «Perpetual», la primera masa oscilante de rotación libre. El Oyster Perpetual reúne estas dos invenciones fundacionales y, a mediados de los años 1950, es la columna vertebral del catálogo Rolex: ni fecha, ni complicación – el Rolex esencial, y el banco de pruebas de todo lo que la casa inventa por entonces.
El calibre 1030 es su mejor ilustración. Introducido en 1950, es el primer automático de Rolex de cuerda bidireccional: gracias a sus ruedas de inversión patentadas, la masa oscilante arma el muelle real en ambos sentidos, mientras que la de la generación anterior solo trabajaba en uno. Su rotor calado, más pequeño y más ligero, le vale el apodo de rotor «mariposa», y su escaso grosor permite por fin a Rolex abandonar los fondos abombados de los «Bubble Back». Veinticinco rubíes, 18.000 alternancias por hora, certificado como cronómetro: es exactamente la mecánica que anima, en ese mismo momento, los primeros Submariner, el Explorer 6610 y el GMT-Master 6542. La misma, aquí, vestida de oro.
La referencia 6564 es el Oyster Perpetual de 34 mm con bisel liso de la segunda mitad de los años 1950: caja Oyster con fondo roscado acanalado, corona «Brevet +» – la corona patentada que precede al marcado Twinlock –, cristal de plexiglás abombado. Su esfera crema/marfil lleva la inscripción «OFFICIALLY CERTIFIED CHRONOMETER» en dos líneas, fórmula anterior al «Superlative Chronometer Officially Certified» que se impondrá a finales de la década, y la inscripción «SWISS» sola a las 6 horas, rasgo distintivo de las esferas con radio. Los índices aplicados de oro en punta de flecha, con puntos de radio en su extremo, se acompañan de agujas Dauphine de oro y de un segundero central de acero pavonado, cuyo trazo fino anima el conjunto.
Lo que hace singular a este ejemplar es su oro: de 9 quilates, ley oficial en el Reino Unido desde 1854 y oro predilecto al otro lado del canal de la Mancha, que la legislación suiza solo reconoce desde 1933 – y únicamente para las cajas de reloj. El interior del fondo relata todo su recorrido. Del lado suizo, la firma «Montres Rolex S.A. Geneva Switzerland», la ley «9K·0375» y la Llave de Ginebra n.º 12, punzón de maestro de Genex S.A., el fabricante ginebrino de cajas de Rolex. Del lado británico, el punzón de responsabilidad «R.W.C. LTD» – Rolex Watch Co. Ltd, la sociedad londinense de Wilsdorf, registrado en el Goldsmiths’ Hall en 1923 – y los punzones de importación estampados a su llegada por la oficina de contraste de Glasgow, reconocible por sus dos F enfrentadas. Una caja hecha en Ginebra para Gran Bretaña, controlada y punzonada en Glasgow, en una época en que las licencias de importación de relojes seguían reservadas a los importadores establecidos antes de la guerra y en que la Purchase Tax gravaba duramente el lujo: para un británico de los años 1950, el oro de 9 quilates era la vía natural hacia un Rolex de oro. Reservados a este mercado, estos Oyster Perpetual de 9 quilates forman un subconjunto discreto y poco conocido de la producción.
Nuestro ejemplar, producido en 1955 y con el número de serie 113xxx, se conserva en muy buen estado general. La caja ha conservado sus aristas y sus proporciones, y todos sus punzones – suizos y escoceses – son perfectamente nítidos; la referencia 6564 y la inscripción «BREVET +» están grabadas entre las asas a las 12 horas. La esfera es de una gran frescura, y tanto las agujas Dauphine como los índices han adquirido una ligera pátina moteada de un encanto vintage inconfundible. El calibre 1030 ha sido revisado íntegramente por uno de nuestros relojeros experimentados y funciona perfectamente. Presentamos este reloj con una correa nueva de piel de aligátor verde cosida a mano por nuestro artesano, cuyo verde profundo responde a la calidez del oro, completada con una hebilla ardillón chapada en oro amarillo. Va acompañado de nuestra Tarjeta de Garantía en acero.
Un Rolex de 1955 con pasaporte británico, animado por el calibre de los primeros Submariner: a nuestro juicio, el Oyster Perpetual en su expresión más acertada – 34 mm que se adaptan tanto a muñecas masculinas como femeninas, para llevar a diario como en las ocasiones más elegantes.